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EncargadoEdificio

No tengo la mejor relación del mundo con el encargado del edificio donde vivo. Principalmente porque me parece un poco vago y siento que vive desmotivado. Es por eso que empecé a pensar maneras para motivarlo y ver si puede empezar a tener un poco más de ganas de trabajar.

 

Primero se me ocurrió cambiarle el título a su trabajo. Ahora no se llama más “Portero”, es el “Encargado del edificio”. Su función sigue siendo exactamente la misma, pero ahora es encargado. Sin embargo no funcionó. Lo único que cambió fue que ahora tiene que corregir a cada uno que le dice “portero”. Y bueno, la verdad que no sé que me esperaba. Al final el pasante se da cuenta que aunque le digan “encargado de información” se encarga de hacer fotocopias.

 

Después pensé motivarlo con algunas cosas típicas de empresa. Quise explicarle que estabaformando parte de algo grande (¡10 pisos!), que él es muy importante para este edificio y que lo necesitamos motivado. Lamentablemente a pesar del tamaño del edificio no le pareció que fuera algo grande para el mundo y cree que nadie lo valora a pesar de lo que le diga. Sabe que tiene autonomía y siente que ya está capacitado. Eso no le alcanza. Pensé en plantearle un plan de carrera, pero me di cuenta que no tenía posibilidad de ascenso, incluso tampoco creo que quiera cambiar de edificio a uno más grande (para él eso representaría más trabajo, y creo que es lo que quiere evitar).

Ahí me acordé que una vez me dijeron que era importante alinear los objetivos del empleado con los de la empresa. Así que fui y le pregunté directamente “¿Cuál es tu objetivo en la vida?”, “Yo quiero trabajar lo menos posible y que no me molesten.”. “Bueno, ehh… ok.”, y me fui a pensar en otra cosa.

 

Un par de días después me lo crucé de nuevo y sorprendentemente lo agarré con ganas de charlar. “Sabés que pasa pibe, a mí nadie me felicita porque la vereda este limpia o porque brille la manija, todos esperan que la basura desaparezca de los palieres, pero nadie me lo agradece. De mí se acuerdan cuando no anda el ascensor o no cierra sola la puerta. Ahí sí que vienen todos a buscarme.”

Me di cuenta que tenía razón. Ser agradecido es un detalle y a la vez puede ser muy importante para motivar a alguien. Pensé en cuánto tiempo le dedicamos a charlar con él, a ver cómo está. Yo, casi nada. La realidad es que nadie ni siquiera le da feedback de su trabajo. Tampoco nadie, cómo él mismo lo dice, celebra sus éxitos.

 

Pobre Hugo, al final del día, nadie le da ni bola, que paradojicamente, es justo lo que quiere.