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La última navidad coincidimos el 24 a la noche en lo de mis viejos todos mis hermanos y sus familias, mis abuelos y mis tíos. Fue una gran noche. Me encanta compartir con mi familia, somos muy unidos y nos divertimos mucho juntos.

Hoy quiero compartir con uds. el regalo que nos hizo mi abuela; una carta de su padre, mi bisabuelo, escrita hace 90 años.

 

Reflexiones sobre la vida que Francisco Gaibisso le expresó a su novia, Rosita, en 1921.

Ya verás que bien se vive en familia y verás que fuera de la familia no se encuentran (en general) los afectos desinteresados de verdad.

La familia parece tener sus inconvenientes, pero no es así. Estos nacen de nosotros mismos. El contacto constante, la nerviosidad inevitable, etc., nos hacen a veces renegar… pero al fin hay que rumbear a la querencia.

El que no encuentra en la familia momentos de sublime paz, o es un rebelde anormal o su familia no está formada con bases de sinceridad y de amor puro.

Con esos cimientos edificaremos la nuestra, y su belleza irradiará a nuestros allegados y verás que muchas asperezas y desencantos y hasta disgustos se dulcificarán. Perdóname por este sermón, pero estos son mis sentimientos de toda mi vida, y te he elegido a ti para que me fortalezcas y los continúes.

Cuando el corazón está contento somos buenos. No, no es así. No podríamos ser buenos si somos malos. Pero es que cuando el corazón destila ternura entonces somos tolerantes, es decir, aparece lo bueno que llevamos dentro. Y al ser tolerantes perdonamos, y al perdonar nos acercamos al místico carpintero. Eso es mejorar.

La vida nos hace amargos, nos hace rabiosos, nos hace desconfiados, nos hace impacientes. El amor nos torna dulces, tranquilos, tontos y pacientes.

Mucha gente confunde sentimientos con instinto, y me da mucha lástima. Bienaventurados los que saben sentir. Bendita tu que me has transportado a ese nuevo mundo.

 

                                                 Ese viejo delirio de ternura,

                                                 ese secreto arruyo

                                                 de insólito murmullo

                                                 que con tu nombre el corazón despierta.”

 

Esta carta me hizo emocionar mucho. Agradezco a Dios por la familia que me tocó. En febrero me caso con una mujer increíble y empiezo a formar mi propia familia, que será parte de mi familia y de la de mi novia. Estas palabras de mi bisabuelo, escritas hace 90 años, me ayudan a poder decir algo que siento y no sabría explicar.

Estoy cerrando sin duda uno de los mejores años de mi vida. Logré la gran mayoría de los objetivos que me planteé a principio de año y estoy muy feliz. Lo mejor de todo es que aún cerrando un gran 2011, ya tengo la certeza de que el 2012 va a ser mejor.

 

Felicidades a todos.

Foto de aldrin_muya