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Bomberos

¿Les gustaría trabajar de bomberos voluntarios? Creo que a mí no. Estaría bueno alguna vez sentir la adrenalina de estar apagando un incendio, estaría bueno andar a fondo en la autobomba con la sirena a todo lo que da y también dicen que a muchas chicas les gusta el uniforme, pero sinceramente, creo que no elegiría trabajar de bombero. Sin duda es una vocación que requiere de una personalidad muy especial. Sin embargo, en nuestra vida cotidiana muchos nos hemos acostumbrados a una forma de vivir y trabajar que se asemeja al trabajo del bombero voluntario. Vivimos apagando incendios y solucionando problemas en vez de planificar para que no ocurran.

Yo soy ingeniero industrial y siento que mi formación me dio una manera de pensar que me obliga a ver para adelante y tratar de planificar para evitar los problemas en vez de correrlos de atrás. En realidad, creo que esto no tiene que ver exclusivamente con la carrera que uno estudie, sino que es algo más intrínseco de la personalidad. Mi viejo siempre dice; “está el que va al banco a las 10am y está el que va a las 3,05pm a ver si puede entrar.” Algunos trabajan a fecha vencida y toda su vida funciona así. Deciden siempre cuando ya no hay más tiempo.

No somos todos iguales, pero siento que la tendencia general es cada vez más a trabajar en el caos y con el problema encima, en vez de trabajar lo más ordenado posible, previendo los problemas. Esto tiene su lado bueno, tenemos mayor capacidad de adaptación a los cambios, pero a la vez creo que tiene un gran lado malo, la disminución en la eficiencia. Trabajar en el caos nos hace mucho más ineficientes y perdemos competitividad.

En el último mes entreviste a varios candidatos para contratar un jefe de obra para Covac. El puesto de jefe de obra requiere justamente poder planificar qué va a pasar en la obra para ir previendo qué recursos se van a ir necesitando. Me llamó la atención que muchos de los entrevistados me dijeron que una de sus mayores virtudes y una de las cosas que más les gustaba era resolver los problemas que surgieran en la obra. Ninguno me dijo que le gustaba planear para que no haya problemas. No soy ingenuo. Siempre surgen problemas, sin importar qué tan duro uno trabaje en tratar de evitarlos. Pero si lo que más te gusta es resolver problemas, ¿vas a trabajar para que no haya?

Esta forma de vivir y trabajar está muy arraigada en nuestra sociedad. No sé realmente si es algo de los argentinos o si es algo que está pasando en todo el mundo. ¿Se pusieron a pensarlo alguna vez? ¿Cuánto perdemos cómo país por vivir así? Pienso en la clase política. A los políticos les da más rédito solucionar un problema que ya existe que evitar uno que todavía no pasó. ¿Escuchar a algún político diciendo que va a solucionar un problema que todavía no conocemos?

En un emprendimiento esto pasa todo el tiempo. Tenemos tantas pelotas en el aire que muchas veces nos cuesta darnos cuenta cuáles son las que realmente importan. Y así suele ocurrir que trabajamos siempre detrás de lo urgente, olvidando lo importante, frase que hemos escuchado infinitas veces, y aún así, es un error tan difícil de corregir, que no pierde validez.

La solución a esta forma de trabajo es poder planificar mejor y poder seguir el plan que armamos. Para planificar es necesario poder ver al futuro, tener un objetivo y entender qué tenemos que lograr para que ese futuro deseado se concrete.

 

Vivimos apagando incendios, somos bomberos involuntarios. Tenemos que evitar acostumbrarnos a vivir así.

Foto por Michel★Bakkenes