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Autoexigencia

Hace mucho que no escribo y lo extraño muchísimo. Como expliqué en mi último post, hace más de un mes, le estaba dando prioridad a otros muchos temas. Hoy me levanto después de un tiempo sin ninguna obligación “urgente” y puedo parar la pelota y levantar la cabeza. Para eso escribo este blog, y de paso lo comparto con uds. que aportan sus puntos de vista y me ayudan a Pensar Inquieto, pero más tranquilo.

 

La semana pasada rendí el GMAT. Para los que no lo conocen es un examen internacional que usan las principales escuelas de negocios para filtrar la entrada a sus programas de MBA y otros. El examen es principalmente de lógica y razonamiento, disfrazada dentro de ejercicios matemáticos y de inglés. Como típico examen de Estados Unidos, evalúan principalmente usando percentiles pero también hay una nota numérica que va del 200 al 800 (no tengo ni idea quien eligió esos números tan raros). Para entrar a las principales escuelas del mundo (Hardvard, Standford, LBS, etc.) hace falta tener de 680/700 para arriba, aunque a veces entra gente con menos. Yo no tengo claro todavía ni si me quiero ir, ni a donde, ni cuándo. Es una decisión familiar importante. De cualquier manera, quería rendirlo para tener abierta la puerta. Hacer un MBA en alguna de esas escuelas es uno de mis sueños académicos. Ahora, todos esos programas son realmente costosos y para poder financiarlo debería tener nivel como para poder aplicar a una beca. Por eso, me puse de objetivo conseguir un 740, una nota que me hubiera puesto dentro del 5% de mejor nota.

 

Lamentablemente no llegué. Me saqué un 700. Aunque todavía no tengo el resultado oficial, dudo que varíe demasiado del que te dice la computadora cuando terminas es examen. 700 me ubica en el 10% superior y con amplias chances a entrar a cualquier universidad haciendo bien todo el resto de los papeleríos que te piden para aplicar. Sin embargo, no me fui contento del examen, y sigo sin poder disfrutar la buena nota que tengo. Mi objetivo era 740, y no lo conseguí.

 

Ahora, ¿por qué me pongo como objetivo estar en el 5% superior? Es una pregunta que me obligo a hacerme desde que salí de rendir. 700 es una gran nota, y así y todo no me pone contento. Había estudiado bastante. Aunque creo que lo subestimé un poco al examen practiqué mucho y en los últimos exámenes de prueba me había sacado 760 y 740. Creo que esto influye en mi bronca. Suelo ser de la gente que bajo presión rinde mejor, no peor. Y ese día me equivoqué en un par de cosas que normalmente no me equivocaba. También tengo que ser sincero conmigo mismo, hacía más de 4 años que no rendía un examen. Creo que perdí práctica.

 

De cualquier manera, soy así de exigente en muchos aspectos de la vida, no sólo en este examen. Eso me pone una presión extra que es sólo mía, nadie me obliga a ser así. O por lo menos, ahora que soy adulto, nadie me obliga. ¿Por qué siempre me pongo varas tan altas? Por un lado creo que es algo buenísimo. Me obliga a dar siempre el 110% y mejorar todos los días. Creo que obligarse a llegar cada vez más lejos ayuda muchísimo a crecer.

 

Por otro lado, es un problema cuando no logro los resultados que busco y no disfruto grandes logros porque no son todo lo espectaculares que esperaba.  Otro gran problema es cuando exijo o evaluó a los demás con mi misma vara, algo que hago bastante seguido y sé que está mal. Esto me hace mal a mí, que normalmente me frustro, y le hace mal a los que están conmigo que sienten una exigencia enorme que muchas veces no pueden y ni siquiera quieren cumplir.

 

Creo que de a poco iré aprendiendo a disfrutar de mis logros sin importar que tan grandes sean. La gente que me rodea me está ayudando mucho a eso y yo me estoy dando cuenta también. Uno va creciendo y va cambiando su forma de ver la vida. No creo que deje de ser exigente conmigo mismo, porque sigo pensando que en el balance es algo positivo, pero valoraré más mis logros y mis fracasos. Como decía al principio, es muy importante poder frenar la pelota y ver el panorama completo. Ser capaz de poner todo en su justo contexto es fundamental para vivir mejor. Como les dicen los futbolistas a los periodistas: “Ni cuando perdíamos éramos tan malos, ni ahora que ganamos somos tan buenos.”

 

Foto por Wikimedia Commons