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Gangi

Estuvimos viajando literalmente por dos días completos. Dos colectivos, ferry, otro colectivo. Después de esa odisea logramos llegar a Sicilia desde Grecia. Nos despertamos temprano y alquilamos un auto. Hicimos otros 50 km antes del medio día a Taormina, pasamos 2 horas y a la tarde íbamos a Agrigento. En la autopista llegamos 30 minutos antes adonde el camino se separaba y teníamos que decidir entre ir a Agrigento, o a Gangi, otro destino que no quedaba de camino pero nos interesaba porque es la ciudad donde nació el bisabuelo de mi novia. Llovía. En Sicilia, si vas por la autopista podés ir tranquilo a un promedio de 100 km/h, en cuanto bajas, es todo camino de montaña y el promedio baja a menos de 50 km/h. Ese dato no lo sabíamos. A la noche teníamos que estar a 250 km de Gangi, que eran otras 3 horas en el auto. Apenas bajé de la autopista me di cuenta que no era una buena idea llegar hasta Gangi, íbamos a tardar mucho más de lo que la distancia de 50km suponía, llovía y la idea era solo tomar un café. Si frenaba y volvíamos podíamos estar en Agrigento en 1 hora y seguir el plan original. Sin embargo, terco y cabeza dura, seguí. Me había propuesto tomar un café en Gangi. La historia sigue con un café en Gangi y un mal humor gigante las siguientes 3 horas de auto hasta nuestro destino final. Esa noche completamos 3 días de viaje. Moraleja, no supe reconocer a tiempo que no era una buena idea ir hasta Gangi. O peor aún, sí lo reconocí, pero no quise darme cuenta y seguí en la misma. Incluso desoyendo el consejo de Agus, que desde el principio dijo que era una mala idea.

En otro viaje tengo una anécdota similar con un grupo de amigos. Estábamos buscando un auto que después de un viaje largo, debíamos entregar en un aeropuerto tarde a la noche para tomarnos un avión de vuelta a Buenos Aires. Llegamos a un lugar que alquilaba autos baratísimos. Mucha mucha diferencia con el resto. Sin embargo, era muy complicado organizar la entrega del auto. Uno de los que estaba conmigo no tardó ni un segundo en decir “No sirve. Vamos a otro lado. Guidos Tur, dar media vuelta e irse. Tenía razón. No servía. Yo intente encontrarle la vuelta un rato con el dueño del lugar. Pero no servía. Me sorprendió lo rápido que notó que no servía.

 

Me di cuenta de que me cuesta mucho aceptar cuando algo a lo que le puse esfuerzo no sirve. Soy de estirar y estirar y tratar de hacer que algo que no funciona, funcione. Ya sé que no funciona, pero sigo intentando que funcione. Me es muy difícil reconocer que tengo que dar por muerto algo a lo que le puse garra, estudio, tiempo, dinero, o lo que sea. Es algo que tengo que mejorar. El tiempo es un recuro muy escaso, hay que tratar de no perderlo peleando contra molinos de viento, cuando ya se sabe que es imposible ganar.

Creo que esta habilidad de reconocer rápido que algo no sirve es clave para manejar un emprendimiento, incluso para elegir un emprendimiento. Podes estar meses armando un plan de negocios y engañándote como para tratar de hacer que parezca un negocio que funciona, pero si no funciona, no funciona. Cuando ya pasaste un tiempo trabajando en una planilla de Excel y cuesta que te cierre el número, no hay que seguir más, no sirve. Pasa con todos los temas. También con los clientes. Pongo el caso de MASGourmet porque lo tengo cercano. Para el que no sabe es la empresa de pastas congeladas de Agus, mi novia. (Esto es un mini PNT) En todo negocio hay algunos clientes que no sirven. No es fácil decir esto y mucho más difícil es llevarlo a la práctica. Pero alguien que hace un pedido por mes y vive lejos de otros clientes a más de 4 horas ida y vuelta, no sirve. Ahora, ¡qué difícil es decirle a un cliente, “no te voy a vender más”! Pasa lo mismo con un montón de otros aspectos, clientes, proyectos, incluso con empleados. Te costó mucho una búsqueda, elegiste, arranca, te das cuenta que no sirve, ¡no hay ni que perder tiempo en enseñar! No sirve.

No sirve. Hay que abrir los ojos, estar atentos, darse cuenta a tiempo y sobre todo, reaccionar. No ser tercos y dejarlo ir. ¡Escribo esto y pienso en lo que me cuesta!

No funciona, matalo. No pierdas más tiempo o dinero o recursos o lo que sea que le estas poniendo. Acepta que el esfuerzo que hiciste es ahora experiencia, pero no sigas.

No sirve. Punto.

 

Foto: ¡Gangi!