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Bueno, después de tres semanas espectaculares de vacaciones ya estoy de nuevo a fondo con todos mis compromisos, que, como siempre, son más de los que debería asumir. El descanso me vino impecable. Creo que hay vacaciones y hay viajes. En las vacaciones uno descansa cuerpo y mente. Habitualmente no requieren que te muevas mucho y el tiempo se usa para descansar haciendo poco y nada. En mi caso este poco y nada suele estar relacionado con mucha lectura. Yo esta vez me fui de viaje. En los viajes uno no para un segundo y aprovecha cada segundo como si fuera oro (aunque para mí esa frase está mal, muchas veces vale más un segundo que el oro). Fue un viaje por momentos agotador, durmiendo poco y caminando kilómetros todos los días, pero increíble. Además, yo necesitaba parar mi cabeza, y para eso funciono perfecto. Lo disfrutamos muchísimo.

Entre todas mis tareas vuelvo al blog con muchísimas ganas después de unos desperfectos técnicos que hicieron que estuviera caído una semana. Por un momento pensé que iba a perder toda la información recopilada durante meses porque se había roto la base de datos de WordPress y no tenía back up. Por suerte la gente del servidor lo pudo solucionar. El susto me dejó como enseñanza la importancia de tener buenos back ups de todo. Tenía guardados los post, pero me no sé si hubiera tenido fuerzas para volver a subir todo otra vez, además habría perdido todos los comentarios viejos, que para mí son lo más valioso del blog. Así que mi consejo, HAGAN BACK UP. En serio, hagan back up.

Durante el viaje se me ocurrieron varios temas para escribir pero quiero empezar con uno que me dejaron picando antes de irme de viaje y que viene muy al caso en este momento de mi vuelta a las actividades. Se ve que el descanso me hizo bien porque no me acuerdo quien fue el que me dijo la frase “Trabajar es muy difícil” pero fue quién me inspiró este post. Si es lector del blog espero comente reclamando su autoría.

La mayoría de nosotros nos pasamos la mayor parte de nuestra semana trabajando y no tengo dudas de que para la mayoría de la gente representa una parte primordial de la vida. Ahora, ¿Qué tan difícil es trabajar? Creo que es una de las tantas cosas que uno no analiza y la vive como algo dado, pero realmente si nos ponemos a pensar un segundo en todas las cosas que implica trabajar no vamos a tardar demasiado en darnos cuenta lo difícil que es.

Para trabajar hace falta aplicar muchísimas habilidades de las que somos consientes y que no siempre hemos desarrollado y que probablemente nunca aprendimos formalmente. Ya el solo pensar que uno tiene que compartir gran parte de su día en una oficina (o el lugar de trabajo que sea) con otra gente que normalmente uno no eligió es muy difícil. Y además de convivir con ellos hay que trabajar y cumplir un montón de reglas tácitas y explicitas. Entre todo eso, hay que saber entender y reaccionar lo mejor posible con los diferentes estados de ánimos de los demás y, muchas veces, tratar de apaciguar el propio incluso en los peores momentos.

Además de todo esto, en la mayoría de los casos hay que convivir con relaciones de jerarquía que nos complican aún más. Si te toca ser empleado (como a la gran mayoría) tenés que aprender a entender a tus jefes e incluso muchas veces hay que hacer cosas con las que no estás de acuerdo solo porque hay que obedecer. Por el otro lado, si te toca ser jefe, tenés que liderar un grupo de gente para que den lo mejor que tengan incluso cuando no estén de acuerdo con vos. Es muy difícil.

Piensen en una persona que hizo el primario, secundario y la mayoría de los terciarios o carreras universitarias, ¿cuántas veces le enseñaron realmente a trabajar? Yo soy ingeniero, se supone que sé mucho de matemática, de física y de un montón de otras pavadas, pero en toda la carrera nadie me dijo que tenía que hacer si un compañero de trabajo estaba desmotivado o en un mal día o cómo manejar una reunión para lograr cumplir mis objetivos. Ni que hablar de haber estudiado en algún momento cómo se trata a un cliente furioso o cómo reclamar cosas a un proveedor que no cumple. La educación que recibimos en general no nos sirve para nuestro trabajo. Trabajar es mucho más complicado.

Para cualquier oficio es fundamental nuestra inteligencia emocional o social, nuestra capacidad de adaptación y nuestro don de gente. También por eso es difícil. Todas esas cosas son más difíciles de entrenar, o por lo menos, no es lo que habitualmente uno entrena.

Existe mucha gente que tiene un don natural para el trato con la gente y mucha otra que sabe adaptarse perfecto a las distintas situaciones laborales. En general, la experiencia termina siendo un factor fundamental (cómo en todos los aspectos de la vida). Muchas cosas sólo se aprenden trabajando. “Caminante no hay camino, se hace camino al andar” como decía Machado.

 

Trabajar es muy difícil, y es más difícil cuando uno vuelve de un viaje. Creo que hay muchos más aspectos difíciles de trabajar, si se les ocurren más, los leo atentamente…

 

 

Foto por Ivy Dawned