Seleccionar página

St.Patricks

En el año 2006 me tocó estar en Dublín durante la fiesta de San Patricio (allá, el Paddy’s Day). Desde ese día, cada vez que llega el 17 de marzo extraño esa ciudad donde viví 6 meses. En el año 2005, con un amigo decidimos ir a vivir a Irlanda para trabajar unos meses y después viajar por Europa. Aunque en ese momento cuestionada por algunos, sin duda fue una de las decisiones más acertadas de mi vida. Puse en pausa mi facultad (me faltaban 3 materias) y estuve fuera de Buenos Aires durante un poco más de 9 meses en los que aprendí y crecí muchísimo.

En esos seis meses trabajé de muchas cosas distintas, fui repositor en un símil todo por dos pesos (¿se acuerdan cuando por $2 te comprabas cosas copadas?), fui mozo y bartender en un bar, trabajé en un supermercado premium revisando los procesos de compras y stocks e incluso le di clases de Excel al dueño del super. Todos estos trabajos me enseñaron muchísimo. Desde cómo trabajar con gente de todo el mundo, chinos, rusos, letones, ingleses, indios, polacos, húngaros, australianos, etc. Algo que realmente me pareció increíble. Fue muy bueno aprender de ellos, aprender de sus culturas y sus formas de ser. Por ejemplo, tenía un compañero Ruso que trabajaba en la recepción de mercaderías del super que quería que fuéramos a tomar vodka al medio día. También ahí tenía un compañero Indio, que era vegetariano y odiaba la verdura de Irlanda, ¡se quería matar! Los chinos son gente muy particular (no es novedad) pero cuando podes acercarte son unos genios, un amigo me llevaba a comer al barrio chino de Dublín, nunca probé tantas cosas distintas.

Entre todas las cosas que aprendí, una de las más lindas, fue a conocer a los irlandeses. A pesar de que uno de mis jefes, cuando le dije que era de Buenos Aires, me preguntó algo sobre Rio de Janeiro (esto pasa con gente de toda Europa), son gente super copada. No es novedad que son tomadores violentos de cervezas ricas y cualquier cosa que tenga alcohol, por algo Dublín es la ciudad con más bares por m2. Para que se den una idea, las puertas de las casas en Dublín están todas pintadas de distintos colores, dicen que es para que cuando lleguen borrachos a sus casas reconozcan la puerta correcta. También, es raro, pero en las calles de Dublín no vi nunca una caca de perro, pero vi muchos vómitos. Un amigo, cada vez que salíamos, me decía “Never trust someone that doesn’t drink” (“Nunca confíes en alguien que no toma”). Pero además de tomadores, son muy amables y amigables. Además, por una vieja rivalidad con Inglaterra, los argentinos arrancamos cayéndoles bien.

 

Pasar el 17 de marzo en Dublín es una verdadera fiesta popular. Hay festivales por todos lados, la gente no para de bailar (ni de tomar) un segundo, se escucha música y la calle se pinta de verde. San Patricio es el patrono de Irlanda. Un mito divertido es que cuando llegó a Irlanda expulsó a todas las víboras del país. La verdad es que no sé si hay o no hay, yo no vi ninguna y anduve caminando por el campo. Para que se den una idea de la fiesta es como tener todos los años festejos como los que hubo con el bicentenario el 25 de mayo. Es un día donde todos los irlandeses se sienten realmente unidos. Esta tan buena la fiesta que se festeja en todo el mundo.

Espero algún día poder volver a disfrutar de los festejos de Paddy’s Day.

Happy Paddy’s para todos.

 

Pd. Desde hace un año, el 17 de marzo pasó a ser también el día del cumpleaños de mi sobrina Simona, que hoy cumple 1, ¡feliz cumple enana!