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LlueveSol

Siguiendo con la línea autobiográfica del blog despúes del resumen de mi año 2010 y los objetivos 2011, quiero hacer una pequeña mezcla de algunos temas que en estos últimos días pasaron por mi cabeza. Uno es la importancia de hacer alguna actividad extra-escolar desde la niñez (fútbol, tenis, baile, guitarra, teatro, etc.) y tratar de mantenerla en la adultez y la otra es mi, como decirlo, ex-dificultad para hacer amigos.

Durante toda mi primaria sufrí mucho porque siempre fui el que tomaban de punto con las jodas escolares, y no era para menos. Era un nerd. Un nerd particular. En el colegio, nunca necesite estudiar demasiado para que me vaya bien, entonces el estudio no era lo que me hacía nerd. El tema era mi “extrema rectitud” (si pudiera ser extrema, y si cupiera el termino para  un niño de menos de 14 años). Pero básicamente era eso. Era el que no dejaba que nadie se copie en las pruebas, el que nunca hacía ninguna travesura, etc. Para terminar graficarlo, una vez dejé que me pegaran en una pelea para no pegarle al que me pegaba. Sí, ese nivel de idiotez, o como quieran llamarlo. Claramente, no fue la época más feliz de mi vida. Durante ese tiempo me costaba mucho tener amigos y solo mantenía un pequeño grupo. Mi confianza estaba por el piso, no me sentía aceptado, y realmente, sentía que no tenía amigos.

Sin embargo, había un momento en el que todo se nivelaba, en el que varios me querían de su lado. Era el momento de jugar al fútbol. Nunca fui un crack, claramente no soy un habilidoso, ni tengo una gran técnica, pero soy constante y me encanta jugar. Entonces en ese ingrato momento del pan y queso, en el que se decidían los equipos (y muchas cosas más), ahí, yo estaba tranquilo, y disfrutaba muchísimo jugar. Amo el fútbol. Desde siempre. Sobre todo, amo jugar al fútbol, y le debo muchísimo al fútbol. En esa época yo iba a entrenar a una escuelita. Además, tuve la suerte de tener un físico que me acompaño siempre y toda la vida corrí mucho, ¡creo que eso es una de las cosas que mejor me describen como jugador!

Por suerte cuando fui creciendo me hice amigos de otros ambientes por fuera del colegio. Algunos más acordes a mi tipo de nerdés y que me acompañaron durante el secundario, tiempo por demás movido. Para que se den una idea, hice 2 años en uno, 1 en otro y 2 en otro. Ojo, esto es otra cosa que me ayudó muchísimo. Me hizo conocer gente totalmente distinta a la que yo conocía, gente de ambientes totalmente distintos. Fue fundamental para crecer y para prepararme para lo que venía. Otra cosa que me ayudó mucho fue empezar a trabajar. Dando clases de windsurf interactué con muchísima gente y eso me devolvió la confianza. Una vez en la facultad ya las cosas eran más fáciles. Muchos de los que estudian ingeniería tienen intereses parecidos y tuve mucha suerte de hacer un grupo de amigos increíble, con el que todos los días nos escribimos mails y nos vemos cada vez que podemos.

Muchas cosas me fueron ayudando a hacer amigos pero, hoy en día, a la mayor parte de mis amigos la conocí por jugar al fútbol. Siempre fue igual, un amigo me invita a jugar, pego buena onda con un par de los que jugaban y termino jugando más seguido. Jugar seguido significa compartir la cancha pero también compartir el post partido. Eso lleva a empezar a compartir asados, piletas, salidas, etc. Y eso inevitablemente lleva a hacer amigos. Soy un gran “ladrón de amigos”. Hoy en día me considero muy afortunado, creo que tengo muchísimos amigos, pero muchos en serio, y creo que es una de las cosas qué más feliz me hacen. Saber que tengo mucha gente en la que puedo confiar.

En el libro “El Elemento”, Sir Ken Robinson dedica un capítulo entero a la importancia de encontrar una tribu para lograr encontrar “tu elemento”, esa actividad que te hace feliz. Habla de la importancia de compartirla con alguien que tenga intereses similares y de cómo eso ayuda a seguir. Creo que esto tiene mucho que ver con lo que estoy contando. Mis amistades hoy sobrepasan totalmente el ambiente del fútbol. Yo no hablo solo de fútbol con mis amigos. En mi caso el fútbol funciono de catalizador para conocer gente. Creo que un deporte colectivo siempre ayuda más que cualquier otra cosa a este fin, pero podría ser cualquier otra actividad. Lo importante es tener opciones y tener grupos distintos, conocer gente distinta desde chicos. Mi hermana y mi cuñado “obligan” a sus hijos a estudiar un idioma, tocar un instrumento y practicar un deporte. Los chicos pueden elegir qué idioma, qué instrumento y qué deporte. Claramente esto requiere un esfuerzo terrible de los padres, pero sin duda es algo que los chicos van a valorar al ir creciendo. Por lo menos es algo que yo admiro muchísimo.

La foto que figura arriba en el post es un cuadro que pintó mi hermana, la multiartista, Glopi (ver Hteodora) y me regaló para un cumpleaños. Ella lo llamó “Nito y sus mil amigos”.