Seleccionar página

Navidad

Quiero escribir algo sobre este día del año que yo vivo de una manera especial. Lamentablemente este año no tuve el tiempo que me hubiera gustado tener para “prepararme” para esto. Espero la semana que viene estar un poco más tranquilo y poder hacer mi balance del año y ver que quiero para el 2011.

Este es un post difícil de escribir porque el significado de la Navidad para mí fue cambiando a lo largo de mi vida. En realidad, fue cambiando como fue cambiando mi forma de ver la religión. Yo vengo de una familia creyente, y estoy formado en un colegio católico. En mi niñez, nunca fue una elección creer o no creer. Ojo, esto no lo critico en absoluto, si tus viejos son muy felices viviendo de una manera algo que para ellos es importante y algo en lo que creen, me parece perfecto que te eduquen con esas bases. Pero al ir creciendo, fui dejando de compartir ciertas cosas de la vida de iglesia. Así fue como me fui alejando de los ritos como la misa, la confesión, etc.

Hoy ya no me considero un cristiano practicante, pero sigo estando formado sobre valores cristianos. Tener claro los valores de uno es algo muy importante para avanzar, para crecer, para vivir. Como dice la parábola, no se puede fundar una casa sobre arena. Uno de estos valores es el que hace que para mí la Navidad sea un momento especial, un momento feliz, y es la importancia que tiene dar.

Todos saben la “historia” (podría ser tranquilamente un cuento) de la Navidad. Básicamente, Dios envía a su hijo a salvar al mundo. No me voy a meter en los temas teológicos porque son justamente los que no me convencen. Pero lo que yo aprendí de esto es que Dios nos dio a su único hijo para que se sacrifique por nosotros. Leer el nuevo testamento, siendo creyente o no, deja muchas enseñanzas. Sea verdad o sea mentira, enseña una forma de vivir en la que la clave es sentir que el otro es más importante que uno mismo. Si nunca lo leyeron, si nunca les interesó, si les parece mentira, igual no dejen de leerlo. Léanlo como un cuento, pero lean aunque sea uno de los cuatro evangelios completo (personalmente recomiendo el de Juan). Enseña a vivir pensando en el otro, enseña que para vivir hay que dar.

Creo que no se puede ser feliz sin ayudar a otros. También creo que esto puede ser infinito, porque siempre hay gente que te va a necesitar, y gente a la que le podes dar algo. La gente que logra vivir así estoy seguro que roza la santidad, o por lo menos mi concepto de santidad. Ahora, yo creo que se puede vivir dando sin que sea algo glorioso, algo gigante. Agus, mi novia, tiene la costumbre de “hacer algo por otro todos los días”. Y en esa bolsa entra desde dar el asiento a una embarazada en el bondi hasta regalar comida en los semáforos a los chicos que piden. De esto estoy hablando, de estar atentos, de ofrecer lo que podamos, lo que nos sobre, de ayudar a un amigo, a un hermano, a un compañero de laburo, etc.

En mi familia siempre hubo una linda tradición, que, aunque fue mutando, se mantiene. En vez de hacernos regalos navideños, ponemos más o menos la misma plata que gastaríamos y donamos comida a gente que la necesita. Hoy en día (hace mucho llegaron los nietos de mis viejos a la familia y esto cambio un poco) se compran algunos regalos y se mantiene la donación.

Me gustaría dejar algunos consejos prácticos, algunos requieren más esfuerzo que otros, pero todos son chiquitos. Los invito a alargarla en los comentarios.

–  Cada 6 meses, revisa tu ropa, si ves algo que no te pusiste durante un año, regálalo sin pensar demasiado, seguro alguien lo va a valorar.

–  Si en el super te piden 10 centavos para un hospital, dónalos, no cuesta nada.

–  Registrate para donar órganos, ¿para qué los queres cuando estés muerto?

–  Doná sangre. Es muy fácil, y tu cuerpo la fabrica de nuevo sin que ni te enteres.

–  Si alguien por la calle te pide algo y no le queres dar, por lo menos decile algo y saludalo, no lo ignores.

Agradezco a mis viejos que me hayan educado con valores cristianos. No sé si Jesús existió, si hay vida después de la muerte, etc. Pero sé que siempre voy a ser más feliz si vivo según mis valores, y por suerte esos valores tienen que ver con el prójimo.

Pd: Acabo de releer el texto y quiero aclarar que yo no soy ningún santurrón. La mayoría de la gente que lee este blog me conoce en persona y sabrá juzgar si vivo según esto que cuento. Uno es humano y lograr vivir dándose requiere mucho esfuerzo, esfuerzo que no siempre hago. Esas cosas quedan en mi conciencia y las arreglaré con quien tenga que arreglarlas a su debido momento. Pero aunque uno no sea el gran ejemplo, creo que este pequeño texto puede ayudarnos a reflexionar sobre cómo vivimos, o por lo menos, sobre como gastamos nuestro dinero en la Navidad.

Saludos a todos, espero pasen una muy linda Navidad, que Dios los bendiga.

Nito