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Covac-Posto-I

¡Hola amigos! Cuando arranqué el blog me puse unos pocos objetivos que pudiera cumplir:

  1. Escribir mínimo una vez por semana
  2. Que los post sean desarrollos míos y no solo reposts o colgar un video
  3. No pasarme de 1.000 palabras pero no hacer mini-posts.

Normalmente, vengo posteando un poco más de una vez por semana y los otros puntos los cumplo sin problemas. Suelo escribir los domingos, que es el día que, en general, descanso. Sin embargo esta semana fue distinta, ya que el domingo no llegué a escribir, y ahora se van a enterar por qué.

Algunos seguidores sabrán que trabajo en Covac, una empresa constructora fundada por mi viejo y un socio más. Estoy ahí desde Junio 2007, para mí, bastante tiempo. A pesar de ser ingeniero, venía de trabajar siempre en sectores comerciales, compras, marketing y otros (pueden ver más en este post) y para mí era un gran desafío introducirme en este nuevo mundo. Mi objetivo siempre fue, y sigue siendo, ver la cocina de una PyME desde adentro y participar en la toma de decisiones. En este tiempo, aprendí mucho de construcción y mucho más de manejo de PyMEs, aunque obviamente aún no sé mucho de ninguno de los dos temas.

Uno de los proyectos que, desde mi llegada a Covac, siempre hablamos con mi viejo fue desarrollar un negocio inmobiliario completo, algo que hasta ahora Covac nunca había hecho a gran escala. Mi viejo desde hace mucho compra casas, las remodela y las vende, pero nunca armó un edificio. Para lograr ese objetivo me empecé a capacitar, a estudiar, a reunir con gente que sabía del tema, a preguntar mucho y a estar atento a oportunidades. A mitad del año pasado, el día a día de la empresa me dio un pequeño respiro y decidí lanzarme a la búsqueda de ese objetivo. El camino fue realmente largo y todavía falta muchísimo. Les voy a contar un pequeño resumen de cómo lo viví hasta ahora.

Empecé como creo yo que se arranca en un negocio inmobiliario, buscando tierra. Para eso armé una gran planilla de Excel con exactamente 97 datos de contacto de inmobiliarias de las zonas que nos interesaba y que fui buscando de aquí y de allá. Les puedo asegurar que llamar a 97 inmobiliarias mínimo una vez por semana es todo un trabajo, al que hay que sumarle el análisis de cada terreno que me ofrecían. En total analicé más de 80 terrenos. Por suerte me armé una forma rápida de descartar los que claramente estaban fuera de precio y solo fui a ver los que realmente tenían posibilidades. Filtrar entre éstos sigue siendo complicado, y más difícil es lograr cerrar alguno. Uno se nos cayó por ser muy grande, aunque era una buena posibilidad; en otro, no logré convencer a mi viejo; otros se reservaron y otros, que en los números daban perfecto, estaban en cuadras muy feas. Era frustrante. En esos momentos valoré contar con amigos en las adversidades. Mi amigo JJ me dio una mano grande para empujarme a seguir buscando, por suerte, como diría él “me prestó huevos”.

Después de un mes y medio de búsqueda arrancamos la negociación por el lote de Zamudio 4554, en Villa Pueyrredón. Por suerte salió todo bien, y el lunes pasado firmamos boleto. Lo mejor fue que logramos que el dueño del terreno participe en el emprendimiento. Mientras cerrábamos el lote, arrancamos la negociación para definir el proyecto, que por suerte salió muy lindo y estamos muy conformes.

La semana pasada me puse como objetivo que este lunes tenía que tener listo el material para salir a vender, para que la gente pueda conocer el proyecto y para empezar a ver quién está interesado. Y arrancó mi maratón laboral. Tenía que terminar la carpeta de presentación, la página web, el logo (gracias a Gugui y Juli), que me manden los renders, armar las plantas como para presentarlas, definir los precios de venta, cerrar el cash flow necesario, firmar poderes, armar el contrato de fideicomiso y varias cosas más. Así fue que me pasé el sábado y el domingo laburando en el armado de la página, hecha sobre la base de un blog de WordPress.org (es muy fácil y queda muy pro, bah, al menos para mí, uds. dirán…). Laburé de 9 a 21 hs pero logré mi objetivo. Falta mucho por hacer, pero lo importante ya está, ya la gente puede ver el proyecto y los interesados ya nos pueden contactar.

Ahora entramos en la etapa más importante de cualquier negocio, VENDER. Y ahí, teniendo en cuenta la importancia de los contactos, espero que todos me ayuden. (Mientras escribo esto hablo por Skype con un amigo que está viviendo en Belgica, y él, le está mandando un mail a un amigo suyo que parece que quiere invertir en un emprendimiento inmobiliario).

Ojalá les guste el emprendimiento, espero lo difundan entre aquella gente que pueda estar interesado. Yo por lo pronto estoy muy contento, es un paso que me estaba costando dar y estoy muy ansioso de ver como sigue.

Una reflexión que me queda: Al momento de lanzar un negocio, cualquiera, siempre hay un punto donde uno tiene que laburar al 120%, ese esfuerzo es necesario para quebrar la inercia. Para eso, creo que es fundamental ponerse objetivos. Para mí, además, fue importante lanzar sin esperar a la perfección (ej. la página estaba con la base de WordPress en inglés hasta hace un ratito que lo cambié). Cuando hay que lanzar, hay que lanzar.