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Creo que estamos perdiendo la capacidad de concentración profunda. Ojo, no digo que no nos podamos concentrar, digo que es muy difícil concentrarse profundamente en un sólo tema por más de, ¿cuánto? serán 20, quizás 30 minutos. Incluso hay estudios que demuestran que un trabajador de la información cambia el foco de su atención en promedio cada tres minutos. Está claro que no todo el mundo está en la misma situación pero sin duda mi generación (nací en 1981) y todas las posteriores estamos viviendo esto de manera marcada. En la semana mi viejo me confesó que le estaba pasando algo similar. No logramos concentrarnos más de 30 minutos en un tema.

Yo creo que estoy justo en el límite entre los nativos digitales y los inmigrantes digitales. Esta diferenciación es entre los que crecieron con computadoras y los que no. Claramente hay inmigrantes digitales que manejan bien las computadoras, teléfonos, ipods, etc. pero siempre se les nota que les cuesta, no les es natural es como si tuvieran una tonada distinta. Yo creo que estoy justo en el límite. No tengo la capacidad de los más chicos que nacieron con internet, que pueden agarrar un teléfono que nunca vieron y en un minuto estar jugando a los juegos, pero desde chico (8 o 9 años) que uso la computadora. Recuerdo que iba a la oficina de mi viejo a hacer quién sabe qué en una computadora 386 con D.O.S. y Windows 3.0. Me acuerdo como instalaba programas con pilas de diskettes de 5 ¼ (que siempre se rompían) y “jugaba” a hacer cosas durante horas. También me acuerdo de esa época, en la que aparecía el multitasking en la computación.

El significado de multitasking es poder hacer muchas tareas al mismo tiempo (muchas veces admiro el pragmatismo de la lengua inglesa para nombrar las cosas). Uno puede usar hoy en día una computadora con muchísimos programas abiertos simultáneamente. Sin embargo, está capacidad de la computadora de ejecutar muchas tareas a la vez es técnicamente falsa. El procesador ejecuta una tarea por vez, pero va rotando entre programas muchísimas veces por segundo.

Los humanos somos por naturaleza multitaskers. Podemos respirar, caminar, ver, oler, comer, soñar, oír, etc. todo al mismo tiempo. Sin contar que mientras hacemos eso, nuestro cuerpo está ejecutando un montón de procesos que son mucho más inconscientes, como digerir, que lata nuestro corazón o que nuestros pulmones filtren el oxígeno del aire. Pero, al hablar de las cosas que hacemos conscientemente nos pasa como a los procesadores, si queremos hacer muchas cosas a la vez, vamos a tener que estar saltando de una a otra.

Hoy en día hay (¿hay?) que estar conectados. Si uno está trabajando en su computadora puede recibir mails, tweets, mensajes por MSN, llamadas en skype, mensajes en facebook, y un larguísimo etc. Además, si estás en una oficina, es probable que alguien venga a preguntarte algo o simplemente a saludarte. Al mismo tiempo puede llegarte un mensaje de texto o una llamada al teléfono. Todas esas, son fuentes de distracciones a la hora de concentrarse en un trabajo. Yo en este momento tengo 14 programas distintos abiertos mientras escribo este post (por suerte es domingo temprano y nadie me está hablando). Ahora, muchos de estos programas que tengo abiertos tienen información y datos para que pueda escribir mejor sobre este tema. Y ahí es donde digo que esto puede también ser una bendición. Yo puedo escribir y paralelamente estar conectado con un montón de información y contactos que me pueden ayudar a que mi trabajo salga mejor, pero a la vez puedo distraerme con facilidad y ponerme a leer el diario o hablar con un amigo. Lo que tenemos que aprender es a manejarlo, algo realmente difícil.

Existen muchos estudios que demuestran que hacer muchas cosas a la vez es ineficiente. No solo demora más tiempo, (ya que tenemos que dejar de hacer lo que hacíamos, cambiar de tema, volver a traer ese tema que habíamos dejado a nuestra cabeza y arrancar otra vez) sino que además aumentan los errores. Nuestro cerebro tiene una capacidad de retener datos limitada, entonces el cambiar de tarea frecuentemente requiere que revisemos la información cada vez que arrancamos nuevamente con una tarea que abandonamos.

Ahora, ¿por qué hacemos esto?, ¿por qué tenemos tendencia a querer ver los mails mientras terminamos un informe?, por poner un ejemplo. Hay estudios de laboratorio que demostraron que una de las motivaciones principales para estar cambiando de tareas es lograr incrementar el tiempo realizando las tareas que reportan mayor beneficio. Ahora, este beneficio puede ser en busca de lograr un objetivo laboral, o simplemente hacer algo más interesante o divertido. Otros estudios demuestran que estamos programados para ser interrumpidos. Recibimos una descarga de adrenalina cada vez que orientamos la atención a nuevos estímulos, en concreto, nuestro cuerpo nos recompensa por cambiar de atención.

Creo que esta “necesidad” humana de estar haciendo muchas cosas al mismo tiempo es algo que va a seguir incrementándose, porque cada vez se incrementa más el uso de computadoras e internet. Mi sensación, es que esto trae problemas sociales o cómo mínimo un cambio de paradigmas. Si dos chicos están charlando mientras escuchan música y uno de los dos sin ningún problema abre el celular y manda un mensaje de texto, claramente se va a perder algo de la conversación. Eso a los más grandes nos puede parecer mal educado, pero para ellos puede no serlo y ser su nuevo “normal”. Sin embargo, creo que algo se pierde en la comunicación entre ellos, la concentración va a disminuir.

Para terminar una nota de color para las chicas. Parece que un estudio del psicólogo británico Keith Laws logró probar que las mujeres tienen más facilidad para el multitasking que los hombres. Sin embargo aún no hay ningún paper oficial del tema. ¿Se habrá desconcentrado mientras lo escribía?

Una cosa más, si te desconcentras para pasar por este blog, ¡no pasa nada! despues seguís con lo tuyo…