Seleccionar página

time_10_ideas

Arrancar a armar un plan de negocios requiere muchísimo esfuerzo y muchas veces el resultado del análisis puede indicarnos que realmente no conviene arrancar ese negocio. Por eso, antes de arrancar a trabajar fuerte sobre una idea es recomendable que comencemos por evaluar si realmente puede ser un buen negocio en función de nuestros objetivos personales.

En su libro “El emprendedor profesional”, Daniel Miguez, dedica un capítulo entero a este tema. Él diferencia entre Ideas e Ideas fuerzas. Entre medio de las dos está la validación de la idea como un buen negocio, en función de quién la está analizando. Fabricar combustible utilizando algas marinas puede ser un gran negocio, pero no está dentro de mi alcance en este momento.

Para validar las oportunidades, plantea una matriz donde se pueda ponderar una lista de aspectos que divide entre:

Aspectos del Mercado

Evaluando si el mercado está identificado, si es grande, si crece, si hay mucha competencia, entre otros puntos.

Aspectos del Negocio

¿Está claro el modelo de negocio? Es importante conocer cuál puede ser mi margen bruto, cuánto tiempo me puede llevar hasta conseguir el break even, que capital de trabajo necesito, cuál es la TIR, etc.

Aspectos Operativos

¿Cómo está armado mi equipo de managment? ¿Puedo hacer alianzas? ¿Cuánto tardo en poder empezar a vender? ¿Conozco a mis clientes, distribuidores, proveedores? ¿Ya los contacté?

Aspectos Estratégicos

En este punto evaluamos en que nos diferenciamos de la competencia, cuáles son las barreras de entrada y salida, como resulta el análisis FODA, etc.

Lo interesante de esta matriz es que no se asigna un puntaje así nomás, sino que diferencia entre la calidad de los datos con los que evaluamos cada aspecto:

  • A: Aparentes. Cuando no se conoce toda la información o la fuente es desconocida.
  • P: Percibidos. No estamos seguros al 100% pero cruzamos información y es consistente nuestra suposición.
  • V: Validados. De fuentes confiables, sabemos que el dato es real.

De esa forma uno va armando su matriz y viendo qué datos tiene validados y cuales aún son dudosos y requieren más investigación.

Si nos tomamos el trabajo de armar la matriz a conciencia, averiguando lo que no sabemos y siendo realistas con los resultados, obtenemos un panorama más claro de qué tan potente es nuestra idea. Es importante no enamorarse de la potencial oportunidad sin antes validarla. Ojo, no es necesario que estemos 100% seguros de que la idea es genial. Toda idea tendrá puntos fuertes y débiles, pero al hacer este trabajo de validación, podremos ver en qué aspectos debemos mejorar. Por ejemplo, si sabemos que estamos ante una oportunidad de entrar a un negocio que no tiene buen margen bruto, pero que sabemos que está creciendo y que podemos acaparar un buen volumen, podemos elegir intentarlo, pero sabiendo que el margen bruto no es bueno. “El que avisa no es traidor”, como dice un amigo.

Les dejo una planilla que armó Raul Rivera Villate, o Rulo, y que modifiqué levemente. En esta planilla tienen el listado de ítems a evaluar y una pequeña descripción de cuándo es bueno y cuando es malo. Completando la matriz con V, P o A, dependiendo el caso, obtendrán el promedio ponderado. Yo me tomé la libertad de agregarle al modelo la posibilidad de ponderar cada aspecto para que cada uno le asigne a cada cosa el valor que cree que le corresponde.

Un último comentario. Tengan en cuenta que una idea de negocio no vale más del 5% del negocio. ¡Lo importante es la implementación!