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Abuelos2

Hace tiempo que quiero escribir este post porque quiero que conozcan a una persona muy importante en mi vida y en la vida de mucha gente.

El emprendedorismo social es algo que admiro muchísimo y que me gustaría encarar de alguna manera más adelante en mi vida. Estas ganas no me vienen de la nada, gran parte de mi vida crecí viendo cómo vivían mis padres y mis abuelos y fueron ellos los que me mostraron lo importante de ayudar a otros. Por eso hoy quiero hablar de mi abuela, Hebe, mi emprendedora social favorita.

Al poco tiempo de arrancar la facultad comencé a trabajar en Coto. Como vivía en Beccar, esto me obligaba a despertarme a las 5:45 para tomarme dos colectivos hasta el trabajo y llegar a las 8 a la oficina, trabajar hasta las 14 (arranqué con una pasantía) y de ahí irme a la facultad, donde en general terminaba de cursar tipo 10 de la noche y llegaba a mi casa después de las 11. Al poco tiempo me di cuenta que no iba a poder mantener ese ritmo y decidí irme a vivir a lo de mis abuelos que viven mucho más cerca de la facultad y por suerte me recibieron sin problema (o al menos, no me lo hicieron notar en ningún momento). Vivir con mis abuelos fue un aprendizaje constante. Aprendí a conocer a dos personas magníficas que me enseñaron con su ejemplo cómo se hace para que una pareja viva feliz durante más de 50 años.

 

Mis abuelos no son lo que uno imagina cuando piensa en abuelos. Mucha gente dice que ser viejo no es un tema de edad, sino un tema de espíritu. Yo estoy de acuerdo, así que puedo decir que mis abuelos no tienen más de 30 o 40 años, a pesar de que sus documentos digan que tienen más de 80. No paran un segundo. Cada uno con sus cosas y sus proyectos, son gente muy activa que siempre está ocupada en algo. Para que se den una idea, Hebe es lectora de este blog. Aprendió a usar internet y está conectada por mail. Estoy esperando ansioso leer sus comentarios en este post.

Mi abuela es una fanática del aprendizaje. Desde yoga hasta antropología, siempre está yendo a cursos y charlas de las cosas más variadas. Pero además, hace. Y hace mucho. Junto con mi abuelo, hace más de 30 años colaboraron y fueron impulsores en la fundación de la Asociación Civil Kerigma, junto con el Fray Mario Porreto. Desde ahí, sin fines de lucro, promueven encuentros sobre temas educativos y espirituales para fomentar el crecimiento de sus integrantes y la comunidad en general. También ayudan a los que necesitan de distintas maneras. Entre ellas, hace unos años armaron de la nada un sector de  maternidad para niños prematuros en el hospital Fernández que atendió a más de 1.200 chicos. Lamentablemente tuvo que cerrar en un cambio de director.

En el año 1998, Hebe ayudó activamente para abrir el Jardín Maternal Santa Clara, gracias al apoyo de la Orden Franciscana que cedió en comodato un predio ubicado en el Convento de San Francisco. En Kerigma detectaron que muchas familias necesitadas de los barrios de San Telmo, la Boca y Monserrat son monoparentales. Al tener que salir a trabajar, los padres no tienen con quién dejar a sus hijos, que empiezan a tener problemas por falta de educación, alimentación e higiene. Reconociendo que estas necesidades tienen que ser tratadas con urgencia, sobre todo en chicos de entre 2 y 5 años, fundaron un jardín maternal, que comenzó con 13 chicos en 2 aulas. Ahí les ofrecen un espacio de contención, cuidado y respeto basado en el afecto. Es una muy linda experiencia ir a ver las caras sonrientes de esos chicos cuando juegan y aprenden. A esos chicos el jardín les cambia la vida. Entre otras cosas, los acostumbra a un trato amable y cariñoso, y un tema fundamental, les asegura comida una vez al día.

El año pasado, el jardín estaba en un momento crítico. Las donaciones no eran suficientes para que siga funcionando y por problemas económicos iba a tener que cerrar. Hebe, junto con la directora del jardín Alejandra, armaron una carpeta de presentación que enviaron a varias empresas sin ninguna respuesta concreta. Al final, consiguieron con mucho esfuerzo que la Ciudad les diera un subsidio para poder mejorar cada día más y poder aceptar más chicos. Para lograrlo tuvieron que hacer una presentación del jardín, sus problemas, sus fortalezas y su importancia, ante el Sr. Palmeiro, miembro de la DGEP. Casi antes de que se sienten en su despacho, el funcionario les dijo que no había fondos para ayudarlas. Sin embargo deben haber sido bastante convincentes porque terminó moviendo todo el sistema para conseguirles el subsidio desde otra área. Lo que se dice una buena presentación de negocios. Hoy hay más de 80 chicos de entre 2 y 5 años en 4 salas. Un grupo de voluntarios y empleados se distribuye los días para cocinar cada mediodía para todos esos chicos. Hebe sigue poniendo el hombro y todos los lunes ayuda en la cocina, además de participar activamente de las decisiones administrativas.

 

Cualquier persona que quiera ayudar con el proyecto del jardín puede llamar al 011 4331-4144 y hablar con Alejandra, la directora, que va a saber guiar el destino de los aportes. Pueden ver información del jardín en su web.

Jardin Sta Clara

Sería injusto no terminar hablando un poco de Miguel, mi abuelo. El gran hombre detrás de la gran mujer. En realidad, sería más correcto decir, el gran hombre al lado de la gran mujer. Creo que no conozco a nadie que tenga tantos amigos y tanta gente que lo quiera. Sin duda, por algo será. Estando con él, es muy común estar parado en un semáforo y que un taxista o un colectivero o un conductor o un acompañante o un paseaperros o quien sea grite “¡Miga!”, “Fortu”, “¡Miguel!” o cualquiera de sus tantos apodos y le regale una sonrisa y un saludo. Imposible pensar en él sin pensar en su pasión por los autos clásicos, un hobby que disfruta todos los días. Mis charlas con él sobre su infancia y juventud son de las cosas que más disfruto.

Siento que Hebe, además de ser una gran emprendedora, también es una gran amiga. Siempre lista para dar un consejo, escuchar y estar atenta. Sabiduría que se comparte. ¡Cuánta suerte tengo que mi abuela es amiga mía! Agradezco la familia que me tocó y espero poder seguir disfrutándolos y aprendiendo de ellos mucho tiempo más.