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Imagine

Ayer terminé de leer Crónicas Marcianas, de Ray Bradbury, uno de esos tantos clásicos que se leen en el colegio y que yo nunca había leído. El libro me gustó mucho, se publicó en 1950 y son varios cuentos que sin estar relacionados directamente, siguen una línea de tiempo y relatan como en el año 1999 el hombre llega a Marte y comienza la colonización del planeta. Es un libro con muchísima imaginación, teniendo en cuenta que se escribió antes de 1950, y mucha poesía en forma de prosa.

El libro me dejó pensando en algo que tengo en la cabeza hace tiempo. ¿Hasta dónde puede llegar el hombre?

Entre tantas diferencias entre la raza humana y el resto de los animales, nosotros contamos con una cualidad que nos es totalmente exclusiva y que hace que podamos transformar todo nuestro mundo (hasta el punto de ponerlo en peligro). Podemos imaginar. La imaginación es la capacidad que tenemos de pensar una situación, posible o imposible, dentro de nuestra cabeza. Habitualmente tomamos información de nuestra memoria y sobre eso basamos las nuevas ideas.

La imaginación es parte cotidiana de nuestra vida. No necesitamos sentarnos a escribir una novela de ciencia ficción para estar imaginando. Imaginamos cómo puede llegar a ser nuestro día cuando nos levantamos, imaginamos al ver una película o leer un libro, imaginamos qué estará pasando mientras escuchamos o leemos noticias. Imaginamos mientras caminamos, mientras hablamos e incluso mientras dormimos, donde imaginamos a veces cosas que nunca podríamos imaginar despiertos. Entre todas estas, para mí, lo más importante es que podemos imaginar cómo queremos vivir en el futuro. Está claro que el hecho de imaginar por sí mismo no transforma el mundo, pero la capacidad de pensar ese futuro distinto es la que nos puede poner a trabajar en generar esa realidad que imaginamos. Edison, un hombre claramente imaginativo que cuenta con 1.093 patentes a su nombre, decía que todo era 1% inspiración y 99% transpiración. (No pude chequear realmente si la frase es de él o de Einstein, a quien también se la acreditan, igual es muy clara, sea de quien sea.)

Las cosas que podemos imaginarnos se van transformando y cambiando con el tiempo y el contexto. Seguramente nuestros antepasados lejanos, no imaginaban que podría llegar a existir internet o las computadoras, pero pudieron imaginar las cosas que fueron cambiando su tiempo. No sé en qué situación estarán leyendo esto, pero es probable que si miran alrededor suyo vean un montón de inventos recientemente imaginados por alguien que pensó que ese invento podría satisfacer alguna necesidad.

La imaginación hay que trabajarla. Es sabido que los niños tienen mucha más imaginación que los adultos. Personalmente creo que es porque se imponen menos restricciones ellos mismos. Justo ahora presté el libro El Elemento y no puedo contar perfecto un experimento que contaban ahí. Pero básicamente era un experimento para ver la evolución de la imaginación de los niños a distintas edades. Lo que tenían que hacer era decir todas las cosas que se les ocurría hacer con, por ejemplo, una hoja de papel. El test se repetía a distintas edades y cuanto más grandes los niños, más corta era la lista de ideas. Creo que un adulto no imaginaría poder hacer una nave espacial con una hoja de papel, sin embargo para un chico es algo posible.

Para trabajar la imaginación hay muchas técnicas. La gran mayoría se basa en darnos una consigna que tenemos que tratar de formar en nuestra cabeza. Yo creo que una muy buena forma de trabajar la imaginación es leer mucho. Al leer uno imagina muchísimas más cosas que al ver una película. Es lo que hace tan decepcionante a muchas películas de novelas que leímos, nunca los paisajes y personajes son tan buenos como nosotros nos las habíamos imaginado. Otra buena forma de trabajar la imaginación es hablar mucho con chicos, en realidad, más que hablar con chicos, hay que escucharlos. ¡Ellos sí que saben!

Si queremos seguir cambiando el mundo debemos seguir imaginando nuevos límites. Mi pregunta sobre hasta dónde puede llegar el hombre sigue totalmente abierta, yo personalmente creo que mientras sigamos imaginando no hay ningún límite.

Foto: Agus