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El recurso más escaso

Después de escribir el post sobre la obsolescencia programada y el de vivir experiencias, me quede pensando en los famosos recursos renovables y no renovables. Y lo que me preguntaba es, ¿Hay realmente recursos que sean renovables?

Algunos nombran como recursos renovables la biomasa, el agua, la radiación solar, el viento, las olas, la energía geotermal. Cuando uno habla de recursos renovables, en casi todos los casos, tiene que hablar de una tasa de renovación. El agua, es un recurso renovable, pero si la consumimos a más velocidad de lo que tarda en regenerarse, si la contaminamos, un día se acabará. Lo mismo pasa con la biomasa. Creo por eso que el agua y algunos otros no deberían estar clasificados como recursos renovables. A lo sumo serán recursos recuperables, si no se consumen más rápido que su tasa de renovación.

Pensando en esto (y en que reestrenaron Volver al Futuro en el cine) me puse a pensar en el recurso menos renovable de todos. El tiempo. Para mí, el recurso más escaso de todos. Siempre falta el tiempo y es imposible recuperarlo. El tiempo siempre es poco. A mi jamás me pasa que sienta que me sobra el tiempo, quizás por eso estoy tan lleno de cosas para hacer y objetivos por cumplir. Creo que es uno de los conceptos más difíciles de explicar y entender. El tiempo no es nada y sin embargo pasa. El tiempo no espera, no para, no frena ni acelera. Pero siempre está y, en general, es poco.

¿A alguien le sobra tiempo? Yo soy medio un caso extremo y mis amigos siempre me dicen que tengo días de 36 hs., pero realmente, creo que si te está sobrando tiempo algo no estás viviendo plenamente. Algo falta. Si llego al punto de mi vida donde sienta que me sobra el tiempo será el momento en que no quiera aprender nada nuevo, en mi caso lo veo muy difícil.

(Aviso: La verdadera teoría de relatividad del tiempo que planteó Einstein no tiene nada que ver con esto que sigue.) El tiempo es relativo. Cómo mínimo, relativo a cada uno de nosotros. Es raro y me es difícil de explicar, pero a pesar de que haya un tiempo, llamémoslo global, que es continuo y constante, cada vivencia se puede sentir de distinta duración según quien la esté viviendo. Por ejemplo, yo puedo estar durante dos horas viendo una película que me parece espectacular y sentir cuando termina que acababa de empezar, sin embargo, a alguien a quien esa película le parezca mala va a sentir que el tiempo se le estira. Esto también pasa en los trabajos. Si voy a trabajar y todo es un garrón, no me gusta mi laburo, el ambiente, no me funciona algo, etc. siempre se me va a hacer largo el día laboral, y voy a llegar a mi casa cansado y probablemente malhumorado. En cambio si disfruto mi trabajo voy a sentir que el tiempo me pasa rápido, y voy a llegar cansado, pero contento.

Yendo a las cuestiones prácticas sobre el tiempo, creo que manejar bien el tiempo es una de las virtudes clave de cualquier persona en cualquier ámbito. Hay muchísimo escrito sobre administración del tiempo para el trabajo y creo que en cuestiones laborales es una de las cualidades necesarias para ser eficaz. Creo que el profesional eficaz es el que acepta que no puede llegar a todo y sabe limitarse tan solo a lo importante y dedicarle el tiempo justo y necesario, ni más, ni menos. En este saber lo importante se juega una de las claves de cualquier persona que quiera poder planear bien su tiempo: saber decir que no. Es muy difícil decir no. A mucha gente le es casi imposible. Pero muchas veces es la clave para poder cumplir con los objetivos que nos habíamos planteado. Yo valoro muchísimo esto con la gente que trabajo, empleados, jefes y proveedores. Prefiero mil veces que si te pido algo me digas que no, porque estas con muchas cosas y no llegas (¡lo vas a tener que justificar bien!), a que me digas que sí y después no llegues.

Hay gente a la que el paso del tiempo la aterra, e intenta evitarlo desde lo físico, en vez de seguir viviendo a fondo. Mis abuelos son el contraejemplo de lo anterior. Ellos combaten el paso del tiempo con actividades. No paran un segundo y se los ve más vivos que a varios conocidos míos de mi edad.

Creo que solo te puede asustar el paso del tiempo cuando sentís que no lo estás usando bien. A mí me pasa mucho que miro para atrás en mi vida y lamento no haber hecho más cosas. Sin embargo, cuando trato de pensar en las cosas que hice y no en las que no hice, me doy cuenta que estoy aprovechando mi tiempo a fondo. Claramente reconozco errores y cada día me doy más cuenta de lo buena que es la frase “La experiencia es un peine que te dan cuando te quedas pelado…”. Pero estoy aprovechando mi tiempo. Hago mucho de lo que me hace feliz.

Foto por bogenfreund



  1. Agu (Reply) on Jueves 27, 2011

    Muy buen post, hablando de Einstein el dijo una vez una frase que me parece va con lo que vos decias…” si estuvieras sentado 1 minuto sobre un carbon prendido, o en cambio, 1 minuto a lado de una mujer hermosa en cual de todas ese 1 minuto te pareceria una eternidad” un romantico!!

  2. […] This post was mentioned on Twitter by Charlie R.H. , Nito Anello. Nito Anello said: Nuevo post en ?! Pensar Inquieto… ojo que se acaba! http://goo.gl/FIHDV […]

  3. José (Reply) on Lunes 31, 2011

    Nito, primero muy buen post.

    Lo comento ya que siempre “el Tiempo” fue un concepto que me rompe la cabeza. Creo que pienso un poco diferente a vos ya que para mí el Tiempo es un recurso infinito, inagotable. Es el más predecible de todos, el más intocable, siempre está, y sabemos perfectamente cómo se comporta.

    Y tan imperturbable es el Tiempo que siento que eso es lo que nos da miedo. El Tiempo es el único recurso que no podemos alterar, ni controlar, ni gobernar. Y por eso es tal vez algo tan “extraño” para nosotros, que como humanidad todo queremos controlar.
    Siempre discuto en charlas con amigos, con mi novia y con mi familia si lo que nos pasa en nuestras vidas es “falta de tiempo”. Y yo tiendo a pensar que en realidad el problema es nuestra falta de prioridades, ya que creo fuertemente que siempre hay tiempo para hacer lo verdaderamente importante. Igual, esto lo dejo abierto para discusión porque no sé si la tengo tan clara.

    En fin, un abrazo y espero que se arme un buen intercambio de ideas.

    José

    • Nito (Reply) on Lunes 31, 2011

      A ver…

      Creo que decimos lo mismo, pero de distinta manera. Por lo que entiendo de tu comentario, el tiempo es infinito, por lo tanto no es un recurso escaso. Lo escaso vendría a ser “nuestro tiempo”. En todo caso el tema es que nosotros solo vivimos una infima parte del tiempo. Si nos ponemos a pensar, el humano casi no vive nada, comparado a lo que se sabe de la “vida” del universo, etc.
      En definitiva, lo escaso es nuestra vida, y es escasa justamente porque dentro de la infinitud del tiempo solo vivimos una nada. Lo que nos falta no es el tiempo, sino la vida. Ahora, a la hora de “hacer cosas” y las prioridades, creo que justamente si tenemos que elegir prioridades es porque no podemos hacer todo, por falta de vida (o de tiempo!).

      Abrazo José! Me puso contento ver que andas por acá! Espero tus comentarios…

      • José (Reply) on Martes 1, 2011

        Veo que te hice pensar jaja, alta respuesta tiraste.

        Sí, tenés razón, lo “escaso” es nuestra vida, y lo pongo entre comillas porque la vida no tiene NADA de escaso por definición, pero para lo que estamos hablando creo que está perfectamente bien utilizado el término.

        Leyendo el extracto de Crónicas Marcianas el que me quedo pensando ahora soy yo…

      • Tomas (Reply) on Viernes 19, 2011

        El tiempo no pasa: nosotros pasamos a través del tiempo.

        • Nito (Reply) on Viernes 19, 2011

          Interesante…
          La idea creo que no cambia, porque no podemos dejar de pasar, ni pasar más rápido ni más lento…

  4. Nito (Reply) on Lunes 31, 2011

    Les transcribo un parrafó de “Crónicas Marcianas” de Ray Bradbury que leí ayer.

    “Esa noche en el aire había olor a tiempo. La idea era divertida. ¿Qué olor tenía el tiempo? El olor del polvo, los relojes, la gente. ¿Y qué sonido tenía el tiempo? Un sonido de agua en una cueva y unas voces que lloraban y una voz muy triste, y unas gotas sucias que caen sobre tapas de cajas vacías, y un sonido de lluvia. Y aún más, ¿a qué se parecía el tiempo? El tiempo se parecía a la nieve que cae calladamente en una habitación negra, a una película muda en un viejo cine, a cien millones de rostros que descienden como globos de Año Nuevo, bajando y bajando hacía la nada. Así era cómo olía el tiempo, cómo sonaba y qué parecía. Y esta noche, esta noche casi se podía tocar el tiempo. […]”

  5. […] no para un segundo y aprovecha cada segundo como si fuera oro (aunque para mí esa frase está mal, muchas veces vale más un segundo que el oro). Fue un viaje por momentos agotador, durmiendo poco y caminando kilómetros todos los días, pero […]